Lindes

De tanto zapato 
me enamoré del camino, 
con cada golpe el laberinto 
desde mis primeros pasos 
de bestia mino, 
con cada andada bajaba 
una escalera caracol corazón de vértigo 
y tanto que necesitaba el cielo a cada paso

Aunque sea noche el ciego 
y bastón el sueño
el camino amanso 
como arena con la huella del descalzo, 
tan descalzo; me pongo mi zapato 
y el caracol dejo al habla 
con mi canto y mi camino: 
que hay un pozo, 
que hay la muerte, 
que antes hubo un mar, 
que antes hubo un vientre,
y tanto que inventaba el cielo a cada paso

De tanto ojo 
me enamoré del pensamiento, 
espejo sin objeto, 
de lo no visto espejo, 
y entonces digo con los ojos sin haber mirado, 
veo con la lengua sin haber dicho; 
de silencio y de poema, tan poema, 
se acerca uno al indecible 
que hace falta recordar
y dejar de suponer todo 

Aunque el ojo y el zapato 
sean frontera de este cuerpo, 
los preciso como templo,
cara a cara un oráculo:
¿a dónde ir? y ¿qué pensar?
cuando el cielo ya anochece.  

Cero

Un mutismo gotea de mi llave
plas, cae, derrama vértigo y cero 
con la velocidad de lo inmutable
mientras de mi silencio se enemista

Es del acero grávido, insondable
el sin sentido pleno que me arrastra: 
naufrago el bergantín de mi silencio
su paz, su proa, sus dos puntos de vista 

Húndeme al fin, cóbrame el precio 
busco el rincón más paralelo tras 
de aquellas haches y omisiones 

Plas, cae el aire, cae la tierra, 
y mi fuego deviene un punto, un cero:
un silencio sin silencio.   

Fe de nosotros

Nosotros somos nadie, 
palabra vacía, 
una nada santa de nosotros 
si no hay fe, 
nosotros no es la sangre 
misteriosa que nos corre 
ni la idea encumbrada 
para la gloria falsa de reunir

Nosotros es un acto 
que tarda en darse cuenta
y dilatados en una membrana 
de fe ensoñamos como contamos 
los segundos en minutos, 
las estrellas en galaxias, 
los sentidos en palabras

Así nos vamos dibujando 
por la fe que dos se confían 
en la sinfonía de los acuerdos 
que garantía no requieren 

Esta alegría, este amor, esta justicia
esta sed de ser indecible, 
y cuando no, la flor del conocimiento 
crecida de esta semilla 

Pero si la boca cartesiana 
excede de este lirio:
el Uno se convierte en uno, 
y se encasilla en un dos, 
en un tres, en un objeto,
del objeto nada nace
y nosotros somos nadie.  

Manifiesto del trabajo humano

*
La vida no se cuenta por trabajo,
que trabaje la vida por su cuenta

*
No hay mejor trabajo que el de la naturaleza,
por eso hoy la imitan, la secuestran

*
En nosotros, los únicos, la naturaleza
brota por ramas de nuestra labor
ética y poética por delante

*
El único trabajo arduo: no trabajar por trabajar.

*
Sacrificio, competencia, orgullo: ese atletismo
juega fuera del trabajo humano

*
Cuatro grandes murallas ciñen la ciudad sin puertas ni techo:
pobreza, riqueza, voz de mando y el que obedece.
Mas los árboles por las ramas crecen y crecen.

Filosofía y Poesía

- ... y es así como llegué tarde.
Oye, ¿ya somos amigos?

- aún no (amable)

- ¿Cómo lo sabes?, es decir,
¿cómo seremos cuando eso suceda?

- aún no (pensativo)

- ¿acaso, los dos debemos
estar seguros de serlo?

- aún no (sonriente)

- ¡ah!, ya sé: de nosotros
no depende ser amigos

- ¿ves aquella ventana
de allá?

- claro, la que tiene
cuatro marcos en uno

- pues mira, yo primero salto,
y luego vas detrás mío

- ¿a dónde vamos?

- aún no

- ¿es uno más de tus juegos?

- iremos a la fuente
de la manera más silente posible

- aún no...
todavía zumban mis colmenas

- ok. Aún no...
¿qué colmenas?

- mi logocentrismo, ¿recuerdas
la noche cuando te hablé de ello?

- entiendo... tarda.
Esperemos aún.

El banquete


                                              m e s a
Un poco de palabra en esta
de tus conceptos de jengibre,
de preposicionales aderezos
en la vasija de la hispania
con el tenedor universal de la hache.
Nuestro                    de hojas a cuadros
              m a n t e l
y el servilletero de los lugares             
                                                 comunes
destinados a las sobras.

¿Alguien puede
     pedirle nuestra cuenta
          al negligente fenicio
                    que atendió?

Diagnóstico del hambre

Porque si materia fuera el hambre, 
qué materia es el hambre negra del universo

Oscura en el fondo, y más oscura,
desde donde crepita
laberíntica en mi tambor su origen

Qué materia, pregunto, exige tanta materia
como la aurora de mi boca
pide tanta luz después de tanto oscuro

Que no dudo que la cima de esta hambre
sea el cordero en una mesa,
y de cordero solo
porque no de dios es el hambre,
ni de pilas es el hambre

Que con tanta materia
hacemos dos castillos de pobreza
y una habitación al desamparo

Mas será claro, comensales del porvenir,
que un poco de palabra en esta mesa
mejora el diagnóstico
de nuestro universo humano